El suelo pélvico es un conjunto de músculos que desempeña un papel crucial en el soporte de las vísceras abdominales y, en las mujeres, está especialmente sometido a presiones durante el embarazo y el parto. La postura corporal influye significativamente en la funcionalidad y resistencia del suelo pélvico. Una postura incorrecta, como una lordosis aumentada o una anteversión pélvica, puede obligar al suelo pélvico a soportar las vísceras en desventaja mecánica, aumentando el riesgo de prolapsos o incontinencias.
Estudios han mostrado que la posición lumbopélvica afecta la activación de la musculatura del suelo pélvico. Por ejemplo, en una posición hipolordótica, la presión vaginal y la actividad muscular pueden variar significativamente en comparación con una postura neutra. Este conocimiento subraya la importancia de la corrección postural en programas de rehabilitación y fortalecimiento del suelo pélvico.
Para mejorar el manejo de la presión en el suelo pélvico, es esencial adoptar una postura que mantenga la pelvis en una posición neutra. Esto ayuda a distribuir adecuadamente la carga y facilita la coactivación muscular, mejorando la estabilidad central. En la práctica de ejercicios, especialmente los hipopresivos y otros dirigidos al core, los profesionales deben garantizar posturas correctas, evitando hiper o hipolordosis durante la ejecución.
Además, incluir ejercicios que fortalezcan no solo los músculos grandes sino también aquellos más pequeños que sostienen la postura es crucial. Técnicas como los ejercicios hipopresivos y el entrenamiento de la estabilidad lumbar son especialmente efectivos y promueven una mejor postura y funcionalidad del suelo pélvico.
La fisioterapia ofrece múltiples herramientas para el fortalecimiento del suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel y la gimnasia abdominal hipopresiva son ampliamente recomendados. Estas prácticas fomentan una mejor activación muscular y ayudan a corregir problemas existentes. Además, se debe prestar atención a la respiración, el fortalecimiento del diafragma y la estabilidad del tronco.
Implementar programas de entrenamiento que comiencen en posiciones de bipedestación y progresen a alternativas más exigentes puede ser efectivo. La integración de técnicas de neurodinamia y stretching postural dentro del sistema de Low Pressure Fitness (LPF) es otro enfoque innovador que potencia los beneficios del entrenamiento tradicional.
La postura tiene un impacto directo en la salud del suelo pélvico. Adoptar una postura correcta, especialmente durante el embarazo o en la práctica de ejercicio, puede prevenir problemas como el prolapso o la incontinencia. Incorporar ejercicios específicos de fortalecimiento y mantener una postura adecuada durante el día son claves para mejorar la salud pélvica.
Es importante siempre consultar a un fisioterapeuta o especialista en salud del suelo pélvico para recibir una evaluación adecuada y un plan de tratamiento personalizado. La corrección postural y el fortalecimiento del core no solo mejoran la salud pélvica, sino que también contribuyen a una mejor calidad de vida.
Para los profesionales, es crucial entender la biomecánica de la postura en relación con el suelo pélvico. La investigación muestra cómo diferentes posturas pueden modificar la activación de los músculos pélvicos, lo que ofrece una base empírica para adaptar las técnicas de rehabilitación y entrenamiento, como la elección entre postura neutra, hiperlordótica o hipolordótica según el objetivo terapéutico.
La implementación del sistema LPF y el uso de técnicas hipopresivas con un enfoque en la estabilización lumbopélvica pueden resultar en mejores resultados clínicos. Continuar investigando y desarrollando programas de ejercicio basados en movimiento global puede ofrecer a los terapeutas herramientas más efectivas para abordar la disfunción del suelo pélvico.
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